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Museo Roma-Condesa

La Condesa

La Hacienda de La Condesa

 

Hacia la primera mitad del siglo XVIII, la hacienda de Santa Catarina del Arenal fue reconocida por el sobre nombre de “La Condesa”, ya que en esa época pertenecía a la tercera Condesa de Miravalle, doña María Magdalena Dávalos de Bracamontes y Orozco.

 

Situada a la entrada de Tacubaya, sobre la calzada misma, a la izquierda, la hacienda extendía sus dominios hasta las proximidades del barrio de Romita. Se ubicaba a casi dos leguas de México (poco más de once kilómetros), y estaba orientada entre el sur y el poniente.

 

La hacienda fue constituida como tal por Juan Hernández Mellado al adquirirla n 1610. En 1646, la viuda de Hernández Mellado la vendió a Teresa Calar de Airolo, quien la conservó hasta 1704, año en el que el heredero, José Mateo Guerrero Dávila, la ofrece en remate. Queda vinculada al mayorazgo del Conde de Miravalle, de los más ricos señores del virreinato, quien se la regaló a su esposa, razón por lo que se le comenzó a conocer a esa finca como la hacienda de la Condesa.

 

La tercera poseedora del titulo, la Condesa María Magdalena Dávalos de Bracamonte y Orozco, fue una de las damas más ilustres de la corte virreinal, y en su posesión la hacienda adquirió su más prestigioso renombre.

 

Nacida en la ciudad de México en 1701, fue conocida por sus dotes de poetisa. En 1729 participó en un certamen literario que celebraba la canonización de San Juan de la Cruz y en que concursaban los literatos más afamados de la época.  María Magdalena ganó el primer premio. Al poco tiempo falleció el Conde de Miravalle quedando ella al cargo de la hacienda. Contrajo matrimonio en 1720 con Pedro Antonio de Trebuesto y Alvarado, caballero de la orden de Alcántara, procrearon varios hijos, el mayor José Justo de Trebuseto y Dávalos sería el cuarto Conde de Miravalle.

 

En 1816 la hacienda se dio en arrendamiento por seis años a Antonio Batres  ministro de Ejército y Hacienda. El arrendamiento concluyó en 1822. La heredera del último Conde de Miravalle y Merced Trebuesto de Serrano vendió la hacienda en 1827 a Josefa Arturo de Batres. En 1841 Antonio Batres, albacea y esposo de la señora Batres, vendió la finca a Estanislao y Joaquín Flores. Los hermanos Flores vendieron la hacienda a la testamentaría del señor Manuel Escandón en 1869. Ya en manos de la familia Escandón, la hacienda fue fragmentada en los años 1880, 1890 y 1891 y puesta a la venta en lotes respectivamente. De 1922 a 1930 la casa que quedaba dentro de la hacienda fue rentada a la embajada de Brasil, la que posteriormente fuera vendida para establecer ahí la embajada de la Unión Soviética, actualmente la embajada rusa.

 

 

Fraccionamiento de la Hacienda la Condesa

 

Las primeras referencias que se conocen sobre la colonia Condesa datan de 1859, cuando los hermanos Flores solicitan permiso a las autoridades capitalinas para formar algunas poblaciones extramuros en esta ciudad; pero los hermanos Flores se encontraron con muchos obstáculos para concretar el proyecto de la colonia Condesa por lo que vendieron los terrenos en mayo de 1869 a la testamentaría de Manuel Escandón.

 

Con la venta de 303 lotes comenzó el fraccionamiento de la hacienda de la Condesa. De los terrenos conservados por la familia, los herederos vendieron una porción al Banco Mutualista y de Ahorros a principios de 1902, después en diciembre del mismo año estos terrenos pasaron al dominio de la compañía Colonia de la Condesa S.A.

 

El 30 de diciembre de 1902, el Ayuntamiento accedió a que se estableciera la colonia mediante el acuerdo entre comisiones de Hacienda y Obras Públicas, por su parte y, por la otra, los señores Porfirio Díaz hijos y Ramón Alcázar por la compañía Colonia de la Condesa S.A.

 

El Consejo de Administración de la Sociedad de la Condesa celebró un contrato con el ingeniero Roberto Gayol para que se encargara de estudiar y proyectar el saneamiento de la colonia. Gayol y el Consejo de Administración de la Sociedad de la Condesa planearon además del hipódromo de la Condesa, el club Hípico Alemán, construir una pista en predios vecinos al Jockey Club, pero el proyecto nunca pudo realizarse.

 

La colonia se pobló lentamente debido a su gran extensión. El estilo porfiriano se impuso en las casas construidas al principio.

 

La inauguración del hipódromo de llevó acabo en octubre de 1910, con la asistencia de la aristocracia  porfiriana, acción que representó  la confirmación de su prestigio.

 

Otro de los atractivos de la colonia fue la plaza El Toreo, construida en un terreno de forma pentagonal el cual tenia como delimitación las siguientes calles:: Oaxaca, Colima, Salamanca, Durango y Valladolid . La primera piedra de esta  obra se colocó el 7 de febrero de 1907,y seis meses después se inauguró, en septiembre de 1907 a pesar de no estar concluida.

 

Toreo de la Condesa (1907 – 1946)

Inmueble desaparecido de gran importancia para la vida cotidiana de la Ciudad de México.

Con aspiraciones de llegar a hacer la mejor plaza taurina del mundo, se formó una sociedad anónima con el nombre de Nueva Empresa de El Toreo S.A., cuya junta directiva estaba formada por Manuel Fernández del Castillo y de Mier, Lucas Alamàn, Miguel Illanes y el ingeniero José Mondragón.

 

La plaza se construyó en la manzana número 48 de lo que era originalmente la colonia Condesa, de donde tomó su nombre. Contaba con una superficie de 18 425 metros cuadrados y una ubicación que representaba grandes ventajas, puesto que tenía vista por los cuatro costados y así el público podía reconocerla inmediatamente.

 

El ingeniero Alberto Robles Gil dirigió las obras, cuyas características principales fueron: estructura completa realizada en hierro y acero, piso de las lumbreras y del tendido en cemento, redondel de 45 metros de diámetro y el callejón de dos metros de ancho.

 

El Toreo fue inaugurado el 22  de septiembre de 19907 con el siguiente cartel: Manuel González Rerre y Agustín Velasco Bombita, español y mexicano respectivamente lidiando cuatro toros de la ganadería de Tepeyahualco, junto con otros cuatro novillos de la misma divisa para los jóvenes novilleros Samuel Solís y Pascual Bueno.

 

La última  corrida en el toreo de la Condesa se efectuó el domingo 19 de mayo de 1946 con un cartel tan deslucido como el de su inauguración: Andrés Blando, Edmundo Zepeda y el colombiano Miguel López, lidiando tres toros de Atenco y otros tantos de la ganadería de San Diego de los Padres. Ese mismo año la plaza fue vendida para su desmantelaciòn en siete millones de pesos y trasladada íntegramente a Cuatro Caminos. Su lugar es ocupado actualmente por los almacenes comerciales El Palacio de Hierro, en la esquina sureste de las calles de Durango y Salamanca.

 

 

 

Nacimiento de la Colonia Hipódromo de la Condesa.

 

José G. de la Lama, quien fuera impórtate urbanizador de la época porfiriana, siguió en décadas posteriores  su actividad inmobiliaria. Él y Raúl  Basurto (banquero) compraron en 1925 a la Sociedad del Jockey Club los terrenos donde se había establecido el Hipódromo de la Condesa, con la finalidad de fraccionar; urbanizar y vender los terrenos que formarían la colonia Hipódromo de la Condesa.

 

De la Lama y Basurto se comprometieron a ejecutar las obras que consistirían en saneamiento completo, instalación de agua de Xochimilco, pavimentación de asfalto, banquetas de cemento, guarnición en las aceras, candelabros para la instalación de la luz eléctrica con cable subterráneo y construcción del parque.

 

El arquitecto José Luis Cuevas  se encargó del proyecto definitivo de urbanización que se llevó acabo en 1926 en esta colonia. El proyecto definitivo consideraba un espacio de áreas verdes que alcanzaba el cuarenta por ciento de la superficie total, distribuido entre plazas, camellones y parques, lo que haría de esta coloniza un lugar privilegiado.

 

El contrato original del Jockey Club lo obligaba a no utilizar sus terrenos para fines diferentes de los previstos antes de haber transcurrido 15 años, pudiendo entonces modificarse el uso de suelo bajo la condición de que de la superficie de 46 hectáreas  al menos 13 se destinaran a parques públicos. Esto explica su excepcional prodigalidad en áreas verdes a pesar de que el arquitecto José G de la Lama y el Sr. Raúl A. Basurto se las arreglaran para reducir el parque a 8.7 hectáreas.

Es importante ubicar el Parque México en un marco que nos de la medida no solo de su valor histórico sino también cultural y anecdótico  ya que es un espacio que cohesiona a la comunidad y contribuye a mejorar la calidad de vida de los habitantes de la colonia.

 

 

 

EL PARQUE MEXICO O PARQUE GENERAL SAN MARTIN

 

El Parque General San Martín, mejor conocido como Parque México, es el núcleo urbano y social de la Colonia Hipódromo. La forma del Parque México evoca el trazo oval de la pista hípica del Jockey Club sobre la que se construyó, por esto algunas de las calles que lo rodean corren en forma circular. Su traza y diseño “moderno” y “elegante” son atribuidos a los arquitectos Javier Stavoli y Leonardo Noriega. El parque fue solo superado en extensión en su época por el Bosque de Chapultepec y la Alameda Central. La Secretaria de Relaciones Exteriores sugirió al ayuntamiento, como un gesto de buena voluntad con la Republica Argentina, llamar al Parque México: Parque General San Martín, libertador de aquel país.

El Parque fue enriquecido en 1927 con vegetación formada por mimosas, cedros del Líbano, casuarinas y palmas Félix; una serie de cascadas, puentes, riachuelos y estanques artificiales. El mobiliario del parque también está muy bien logrado, tanto en lo plástico como en lo funcional. Hace gala del concreto armado, material que revolucionó  aquella época, así como de Ias características formas geométricas abstractas, los colores vivos y el espíritu nacionalista que identifican al art-decó mexicano. Las bancas son de estilo naturalista imitando troncos y ramas, lo que les da un aire campirano y las remite al equipamiento característico de los parques del porfiriato.

El teatro al aire libre Coronel Lindbergh fue obra del arquitecto Javier Stavoli y también es un ejemplo de art deco mexicano. El foro abierto engalanado con cinco columnas que sostienen trabes de una pérgola es un ejemplo del afán de copiar los monumentos levantados en la exposición de 1925. La función de este teatro fue, en un principio, doble: por un lado debía servir como atractivo para compradores potenciales en el fraccionamiento y en este sentido se la considera como precursor de toda una serie de estructuras monumentales destinadas a este fin como las esculturas de Jardines del Pedregal y las Torres de Satélite. El espacio, con cupo para 7 mil personas, también debía cumplir con funciones de esparcimiento.

El nombre del teatro se debe a que su construcción coincidió con la hazaña del piloto estadounidense Charles H. Lindbergh de cruzar el Atlántico volando en su avión “El Espíritu de San Luis.” El piloto llego a la Ciudad de México con una calida recepción dos días después de haber logrado su cometido en diciembre de 1927. El Presidente Calles le dio la bienvenida y el cabildo de la Ciudad decidió en su sesión del 10 de enero de 1928 reconocer al norteamericano bautizando con su nombre el teatro al aire libre del Parque General San Martín.

 

 

La Hipódromo-Condesa: Refugio de Exiliados

 

Los Republicanos

El Presidente Lázaro Cárdenas es reconocido por su solidaridad con los exiliados españoles que encontraron abiertas las puertas de México como refugiados de la Guerra Civil. El país les dio la bienvenida y durante los años 40 decidieron residir en la Colonia Hipódromo Condesa. Los republicanos en un principio se establecieron en el centro de la Ciudad de México donde compartirían la vivienda con otras familias en antiguos edificios. Algunos grupos fijaron su residencia en las colonias San Rafael, Juárez, Cuauhtémoc y Roma  sumándose así a la antigua colonia española de México: gente católica, con instrucción básica, franquistas, tradicionales y conservadores. Los exiliados fueron recibidos como ateos y comunistas y se enfrentaron a diversas manifestaciones que rechazaban su presencia en el país. Hubo voces de defensa como las de Luis Cabrera, Salvador Novo y Daniel Cosío Villegas. Los políticos e intelectuales españoles participaron en empresas culturales y en organizaciones que facilitaban el exilio a México. Además fueron periodistas, académicos, escritores, etc como Joaquín Xirau, León Felipe, Enrique Diéz-Canedo, Pedro Garfias entre muchos otros. Los obreros y campesinos que llegaron de la península ibérica ejercieron diversos oficios: panaderos, artesanos, abarroteros, tipógrafos, etc. Se fundaron instituciones como la Casa de España en 1938 que cambiaría su nombre por el Colegio de México, el Instituto Luis Vives 1939 y el Colegio Madrid en 1941. Algunos médicos refugiados inauguraron una clínica en la calle de Nuevo León. Vivían matrimonios en la plaza Popocatepetl construido en 1941 por el arquitecto Rafael Suárez. Entre algunas señoras pusieron un taller de costura en la calle de Ámsterdam, tomaban café en la pastelería El Molino e iban al cine Ritz, el más elegante. La colonia fue un espacio de encuentro con México y de convivencia apacible con sus compatriotas.

 

Los hijos de Israel

 

Un grupo de  judíos askenazis llegó a la colonia en los años treinta saliendo del centro de la ciudad. Habían llegado masivamente principalmente en 1921, provenientes de Polonia, Rusia, Lituania, los Balcanes y el cercano Oriente debido a la política de apertura de Calles hacia los judíos así como a la situación post I Guerra Mundial. Algunos de ellos huyeron de  sus países también por las repercusiones de la Revolución Rusa y el creciente nacionalismo en Hungría y Polonia. Su estancia sería transitoria pues aspiraban a llegar a los EEUU pero esto cada vez sería más difícil debido a la escasez de visas de entrada. Tuvieron que trabajar y lo hicieron de forma unida como comunidad. Los judíos se hicieron de sus propios negocios y mejoró su situación económica o que les permitió buscar un mejor nivel de vida en las colonias Roma, Condesa e Hipódromo. Con su llegada la colonia se transformó: se abrieron sinagogas, colegios, panaderías, carnicerías kosher y tiendas de abarrotes. Se creó el Bet Midrash Hipódromo en la avenida México como casa de estudio y oración. La sinagoga Etz Jaim proporciona educación ortodoxa.  Se fundó el Colegio Hebreo Tarbuti en Ámsterdam y el Club juvenil El Kadima., en el local Rody se compraban los uniformes del Colegio Israelita. Hacia los años cuarenta, la mayoría de estas familias se encontraba ya instalada en la colonia Hipódromo y contaba con un centro de reunión y esparcimiento: el Parque México. En este lugar las madres se reunían a tejer y platicar. Panadería Hipódromo propiedad del señor Burakov en la calle de Ozuluama y Ámsterdam.  A finales de los cuarenta salieron buscando nuevas zonas residenciales como Polanco y posteriormente La Herradura.

Nota: También hubo una población de exiliados latinoamericanos en los anos setenta y ochenta que huían de las dictaduras militares en sus países de origen.

 

                      

Negocios con mucha tradición

 

La Flor de Lis

Comenzó cuando la familia Andrade Marroquín comenzó la venta de tamales, según la receta familiar, en la puerta de su casa en Santa María la Ribera. En 1927 la familia proveniente de Pachuca que emigró a la capital debido a los disturbios revolucionarios, se mudó a Huichapan 21 en la Colonia Hipódromo.

Hacia 1935 en el traspatio de la casa se habilitaron cuartas de huéspedes para extranjeros. En 1942 construyeron un local a manera de merendero en donde vendían además de tamales, platillos tradicionales mexicanos. Las hermanas Andrade Marroquín llevaban el negocio: Alicia se encargaba de la cocina y Amelia de la administración. El ambiente familiar se animaba con un piano tocado por los comensales. 20 años después el restaurante se separó del expendio de tamales y desde 1977 el último es administrado por Luz María Andrade y sus hijos.

 

EL Napoleón (1956-1990) Plaza popocatépetl comida francesa.

Neveria Kikios . Centro de reunión de los jóvenes de la colonia Hipódromo en los cuarenta.  El mobiliario era tipo americano y sus dueños, los Gallardo, decidieron abrir otra fuente de sodas en la avenida Mazatlán: la Roxy.

 

 

Centros Nocturnos

El Retiro: en Oaxaca, donde tocaban Guty Cárdenas y Ricardo Palmerín, los Hermanos López y Armando Manzanero. Río Rita: abrió en 1930 y cambio de nombre a Río Rosa inaugurado en 1942. Se presentaban artistas como Tongolele. En 1964 fue destruida por un incendio.

 

Cantinas La Covachita, El Guanajuato, La Covacha Taurina, La Pulquería y El Retirito.

Casas de Citas La Casa de la Bandida en Durango 47 y Las Mexicanitas en Veracruz donde hoy se encuentra el Colegio de Arquitectos.

 

Cines Cine Lido 1942, entre Tamaulipas y B Hill. En las matinés se veían 3 películas por el precio de una. Era de los más elegantes. El Ritz se estrenó en Yucatán en 1948 como uno de los más elegantes.  En el Cine Royal, propiedad de un catalán se estrenó Allá en el Rancho Grande estaba en la esquina de las calles Mérida y Guanajuato.

Iglesias Asistían a la Sagrada Familia pero no fue sino hasta 1931 que se erigió La iglesia de La Coronación en la esq. de Tamaulipas y Juan Escutia en la Condesa. Francisco Serran la Remodeló.

Hoteles Hotel Rooselvelt inaugurado en 1938 en Insurgentes. Su fachada e interiores nos remiten al Art Deco. El primer hotel fue el Ambassadeur sobre Michoacán que desapareció en 1935. Arrendaba departamentos amueblados con servicio de hotel.

Sears En la esquina de Insurgentes y San Luis Potosí se inauguró en 1947 lo cual fue todo un acontecimiento para la colonia pues había de todo. Había un Santa Claus es un aparador que todos los colonos visitaban cada navidad.

El Palacio de Hierro Ubicado en lo que fue el Toreo, se abrió en 1958. Ofrecía novedades importadas de Paris.

Club Deportivo Vanguardias. Ubicado en la calle Frontera 10 LA Roma.

Colegios El Colegio Americano, El Sagrado Corazón, el colegio Franco Mexicano, Alberto Correa y Margarita de Escocia.

Establecimientos

A principios de la colonia el pan era entregado en bicicleta. Con la llegada de los judíos y los españoles se abrieron los primeros expendios de pan.

Panaderías: El Ideal en Insurgentes, La Giralda en Oaxaca y Monterrey inaugurada en 1940 por el asturiano Laureano Ambás quien en 1950 abrió La Gran Vía en Ámsterdam 288.

Peluquería América- en la calle de Sonora y Ámsterdam- es recordada por los colonos pues Don Evaristo, el dueño. Apreciaba mucho a los jóvenes. Les daba revistas para caballeros que escondían dentro de un periódico. La del señor Chávez permanece hasta la fecha, está entre Ámsterdam y Cacahuamilpa. Sumesa: símbolo de la modernidad pues todo estaba en el mismo lugar.

La Naval: de las tiendas más antiguas de la colonia. Fundada en 1932 por los hermanos Docal -llegados de Santader- vendía importaciones ultramarinas. En 1941 la adquirió el Asturias Higinio Sánchez y su actual dueño se llama Puig.

PAPELERIA Foyo inaugurada en 1959 por Francisco J. Foyo Escoto. En la actualidad es atendida por su viuda Olga Muñoz Escoto.

 

PERSONAJES

Agustín Lara: compuso la canción Farolito en una banca en la avenida Ámsterdam, inspirado en el farol que la iluminaba. Vivió en Celaya 5 y frecuentaba la casa de citas Las Mexicanitas.

Dolores del Río: Vivió con sus padres en la calle de Ámsterdam a su regreso de Hollywood.

Cantinflas: Propietario del Rioma, edificio de departamentos en Insurgentes y Michoacán.

Octavio Paz y Elena Garro vivieron en la calle de Mexicali.

Arturo Ripstein, Tito Davison, Rafael Corkidi (cine) Julio Castillo, Ludwig Margules  (teatro) Manuel Gómez Morín (PAN) Arq. Francisco Serrano